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Poesía

Territorio de ambiguedad
Yolí Fidanza

Múltiple es el perfil de lo humano
hacia la altura salto y ciega me despeño
la certeza y la duda conviven.
En cada rayo de luz tiembla la sombra
y hasta el batir de ala de una mariposa
puede enajenar el tiempo.

Criatura perdida en la dimensión del universo
transcurro encadenada a leyes que no comprendo.

En esta hora,
inmersa en el secreto caos de la ausencia
deambulo por la niebla del insomnio.
Entregada al sutil sensor de los sentidos
nazco en este momento

La noche sin orillas me alucina.
La vida es apogeo gozoso
destello de fuego de artificio.

El pensamiento y la palabra huyen.
Una estrella titila, otra se apaga.
Y estoy aquí, desnuda, exiliada del mundo
y el mundo se estremece dentro mío.




Cae en la playa la tarde que soy
Susana Cattaneo

Cae en la playa la tarde que soy
herida de faros y gaviotas nocturnas.
Un follaje de arena pasea mi cuerpo
Escanciado por la brisa que lo cubre.
Cómo no recordar las noches en el muelle.
Las carreras invencibles entre luna y agua.
El camino plata sobre ondulaciones perfectas.
Recordar árboles vestidos de milagro.
Sí; cae en la tarde la playa que soy,
mi pequeña de pies blancos.
¿Dónde llevaste tu alegría de calandrias?
Juego acertijos desde aquel aciago día.
Apuesto: tus ojos me besan en este instante azul.
Mira, hay una floración de ángeles
en la mitad del cielo.
En la otra, una dulce jauría de amapolas.
Ya la noche es mayor y danza misterios sobre el mar.
Ha caído en la espuma la playa, la tarde que soy.


Ardor del Ángel
María del Carmen Suárez

La realidad de lo invisible,
el ardor,
la fragua de la fantasía,
el holocausto en el sueño.

Navego sobre un gnomo rojo
un pigmento;
nado en el volcán
durmiendo en la hoja del muérdago
a la sombra de un caballo alado.

En la dimensión del salto
soy niña,
anciana
arranco con dulzura
frutos del silencio.
La calle es el sueño,
Tempestad grisácea de lo visible.

Juego a ratos
en una línea de fuego;
con ángeles de todos los colores
dibujamos en las piedras,
en las rocas
de los campesinos con alas;
bebemos largamente
en copas de ámbar,
en clepsidras.
Nos bañamos en un río infinito
vibrando en el aire
de las revelaciones.


Lisa
Syria Poletti
(Syria Poletti, una figura olvidada de las letras ítalo-argentinas, lloraba
con este poema la desaparición de ese ser impar de la literatura y la
vida que fue Luisa Mercedes Levinson
.)

Convoca tus máscaras, Lisa.
Desde otra Rueda de la Fortuna, baraja tus máscaras,
Señora del encanto.
Ya no hay arpas para la sinrazón del novelar
Se ha ido.
Se ha ido la última sobreviviente del diluvio,
la ilusionista.
Se ha ido la que aún sabía jugar el juego
de las máscaras amables.
Se ha llevado el secreto de la sonrisa ante el derrumbe.
Sonrisa de cábala apostando al infinito.
Se ha ido.
Y con ella, el arpa.
Te llevaste todos los abalorios, Lisa.
Te llevaste capelinas y tules,
Te llevaste el tarot de la vida
cuando un libro era una fiesta.
Contra la desolación queda tu voz de tiple.
Quedan las alas de tus capelinas: mariposas
en el aire tenso.
Contra la ferocidad de la vida queda
el vuelo de tus manos.
Ante la hosquedad, enciende tu sonrisa, maga.
baraja tus máscaras.
Llámanos.
Llámanos para celebrar tu última fábula.
Necesitamos tus siete de oros bailándole al agua, Lisa.
Distraída de siempre, te equivocaste:
no era día para irse.


   
  GRUPO NÉMESIS - Buenos Aires - Argentina