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Música

EL TAIEL (Canción sagrada mapuche)
Helena García de la Mata

El taïel, canto profundo de los grupos mapuches, el más antiguo que se conoce, es privativo de las mujeres, ya que los hombres entonan solamente canciones populares.
Las abuelas lo enseñan a sus hijas y éstas a las suyas para conservar y transmitir los secretos de la raza.
Su traducción es difícil, por el empleo de vocablos en desuso, palabras mágico-rituales o voces onomatopéyicas; en algunos casos es casi imposible, como en los taïels que estructuran el traspaso de la energía terapéutica y son propios del oficio chamánico de machis o hechiceras.
Para acercarnos a su mayor comprensión debemos recordar la manera mapuche de concebir el mundo y sus circunstancia. Cuatro partes simétricas con cuatro direcciones opuestas y cuatro explicaciones éticas de su sentido, se encuentran representados en el parche del cultrum1 y en el corazón de los indígenas. Esta concepción cuaternaria del mundo no es sólo evidente en los rituales colectivos sino que también impregna místicamente cada uno de los actos cotidianos. El Este es la fuente de vida y su energía es benéfica. En el Oeste, cuya influencia es negativa, se sitúa el Kullcheimase, hacia donde se dirigen las almas de los muertos, según la historia sagrada mapuche. Del Sur llega la sabiduría y del Norte, el daño. Pero cada uno de los cuadrantes no actúa solo sino que está ligado a los otros tres por oposición o complementareidad, por lo que deben citarse los cuatro relacionados.
La Canción del Viento es un hermoso taïel, en el que se destaca la onomatopeya del silbido del viento, como introducción, interludio y fin de la canción y dice más o menos así:

Es hermoso cuando viene el viento
desde la tierra cordillerana,
viento del Este, viento del Norte,
viento del Oeste, viento del Sur…
A su paso va pegando
el pasto contra el suelo,
amontona las piedras,
arranca los arbustos,
desmorona las piedras.

Al taïel se lo relaciona con los aspectos rituales del linaje y permite recuperar las cualidades que caracterizan al tótem familiar, al recobrar la memoria generacional, con su poderosa carga ética, en las voces de los ancianos.
En los mapuche, cada linaje tiene su propio tótem, y cada tótem el taïel que lo caracteriza. Así, por ejemplo, La Canción del Guanaco revive las vivencias del animal, en el grupo que lo integra, intentando recuperar el alma del guanaco y sus actitudes en la lucha contra los animales poderosos.

Relincha el chulengo
y se ríe del puma.
Sobre la tierra teñida de rojo
sigue al trote
el bonito cara mora.

O el zorro, animal mítico-real, al que no se nombra, es revivido en la música ritual onomatopéyica, en las palabras que lo caracteriza y en los recursos mímicos pautados por la tradición, que intentan imitar en una pantomima propiciatoria la esencia del zorro y sus cualidades y atributos.
La canción se inicia de forma onomatopéyica con el aullido del animal que, como no puede nombrárselo, se designa con las características del bailarín que lo representa, llamándosele "el hombre precioso".
Dice La Canción del Zorro:

El colrón se bambolea
en torno a él
danzan los hombres preciosos.

El Canto para enviar energía pertenece a la categoría mágico-terapéutica, y es una letanía que invoca la fuerza de la juventud del guerrero, modelo de la plenitud vital, para traspasar su energía alos débiles, a los enfermos y a los moribundos. Estas canciones que las ancias mapuche, guardianas del linaje, han conservado durante siglos, son el signo evidente de su poder en la comunidad.
Un matriarcado latente subyace en el endeble matriarcado, y los grupos de ancianas, receptáculos y transmisoras de la sabiduría ancestral, sumadas a las machis, modelo del saber empírico, y a todas las demás mujeres mapuche, como los eslabones de una cadena sin fin, se unen en el culto al tótem familiar, razón de ser de su existencia y de la continuidad de la raza.
"Hay que velar, se ha dicho / hay que velar cuando todos duermen."





La canción de las personas
Tolba Phanem

Cuando una mujer de cierta tribu de África descubre que está embarazada, se va a la selva con las otras mujeres y medita y reza hasta que aparece la "canción de la nueva criatura".
Cuando nace el bebé, la comunidad se junta y le cantan su canción.
Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le cantan su canción.
Cuando se convierte en adulto, la gente se junta y le cantan.
Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando su alma está por irse de este mundo, la familia y los amigos se aproximan y, al igual que en su nacimiento, cantan su canción para acompañarlo en el "viaje".
En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual se canta la canción.
Si en algún momento la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo. Es el amor y el afianzamiento de su verdadera identidad.
Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de perjudicar a nadie.
Tus amigos conocen "tu canción" y la cantan cuando tú la olvidas. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo.
Tu integridad cuando estás quebrado.
Tu inocencia cuando te sientes culpable y tus propósitos cuando estás confuso.



   
  GRUPO NÉMESIS - Buenos Aires - Argentina